Cómo luchar contra los problemas causados por la mala circulación de la sangre
Andrea Calvo a miércoles 22 de febrero de 2006
A pesar de que la mala circulación de la sangre da lugar a problemas tan graves como las trombosis o los infartos. Causan también, otro tipo de trastornos que aún siendo menos graves pueden llegar a ser bastante molestos como las varices, las hemorroides e incluso la celulitis, que pueden llegar a preocupar también desde un punto de vista estético. Una buena dieta ayuda a prevenir y combatir estos problemas, evitando la aparición de grasas en el organismo.
Cuando las paredes de los vasos sanguíneos pierden elasticidad, la circulación de la sangre se dificulta. Este es un problema frecuente que puede provocar varices, celulitis, manos y pies fríos, pesadez e hinchazón de las piernas y calambres nocturnos entre otros síntomas.
La dieta juega un papel importante tanto en la prevención de estos trastornos como en el alivio de los dolorosos síntomas.
Existen diferentes alimentos que gracias a su composición y características, contribuyen a mejorar los problemas de circulación sanguínea. La grasa poliinsaturada al contrario que la saturada, tiene la capacidad de disminuir la viscosidad de la sangre, por lo que favorece la corriente sanguínea.
Este tipo de grasa se encuentra en los aceites de semillas (girasol, maíz, soja…), los frutos secos y el pescado azul. Además, estas grasas aumentan el “colesterol bueno” y hacen que el “colesterol malo” no se acumule alrededor de las arterias, por lo que evitan la formación de placas en las paredes de los vasos sanguíneos.
Resulta también beneficioso consumir alimentos ricos en potasio. El potasio, al contrario que el sodio, tiene la propiedad de eliminar el agua por lo que es interesante incluir en la dieta alimentos que contengan este mineral, como hortalizas y verduras, frutas frescas, cereales integrales, levadura de cerveza y legumbres.
Además, los alimentos vegetales son ricos en fibra, un elemento muy beneficioso en caso de sufrir problemas de circulación, ya que la fibra tiene la facultad de captar ciertas sustancias a nivel intestinal impidiendo su absorción, entre ellas el colesterol y las grasas. De ahí la importancia de incluir abundantes vegetales cada día y en cada comida, sobre todo si se sufren problemas circulatorios.
El agua facilita la eliminación de toxinas y la depuración de la sangre, hace que la sangre esté más fluida. Sin la cantidad adecuada de agua la velocidad de la sangre disminuye. Se debe tomar entre 6 y 8 vasos de agua cada día. Además del agua también son beneficiosos otros líquidos como los zumos de frutas y hortalizas, los caldos, las sopas, las infusiones…
Otros consejos para mejorar la circulación
Uno de los factores que causan la aparición de problemas circulatorios es la acumulación de lípidos en las paredes de los vasos sanguíneos, pero los motivos por los que tiene lugar un trastorno circulatorio pueden ser diversos.
El calor no es aliado de la circulación, produce vasodilatación de los capilares, lo que puede provocar más hinchazón, pesadez, cansancio y dolor. Por ello, no son convenientes las saunas o los baños calientes. Se recomienda ducharse con agua templada y acabar con un chorro de agua fría en las piernas.
Hacer ejercicio activa la circulación; caminar, nadar, correr…y cuanto más habitualmente se haga este deporte más beneficioso será para nuestra circulación, al igual que también lo es tenderse con las piernas en alto unos minutos cada día, o incluso dormir a diario con las piernas un poco elevadas, con la ayuda de algún cojín o almohada debajo de los pies.
También se debe evitar llevar prendas ajustadas, ya que dificultan la circulación de la sangre. Por ello, a la hora de elegir nuestro vestuario cada día se debe elegir ropa lo más cómoda posible, calcetines y medias que no opriman, zapatos cómodos, etc.
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