El chicle favorece la recuperación tras la cirugía de cáncer de colon
HealthDay a jueves 23 de febrero de 2006
Cientos de millones de dólares recolectados por permanencias hospitalarias más largas de lo necesario después de operaciones intestinales podrían ser sustituidos por la actividad más simple y menos costosa de todas, mascar chicle.
En un pequeño estudio (de 34 pacientes), investigadores han descubierto que masticar chicle aceleró el retorno de la función intestinal después de la cirugía de colon y redujo las permanencias hospitalarias en más de dos días.
“Ciertamente, es atractivo y fácil de hacer”, dijo el doctor Michael Harris, profesor clínico asociado de cirugía de la facultad de medicina Mount Sinai de Nueva Cork. “Aunque no soy un gran creyente de que esto vaya a cambiar el mundo, con seguridad yo voy a ofrecer chicle a mis pacientes. No tiene ninguna desventaja”.
Harris no participó en el estudio, que apareció en el número de febrero de Archives of Surgery.
La cirugía abdominal puede causar parálisis o íleo, un retraso prolongado o incluso una interrupción en la función intestinal. El problema médico puede incluir dolor, vómito y distensión abdominal, sin mencionar permanencias hospitalarias más largas y un mayor riesgo de infecciones adquiridas en el hospital.
Los expertos han calculado que el íleo posquirúrgico, en EEUU, acarrea un precio de 750 millones de dólares al año.
“Históricamente, hemos estado buscando maneras de conseguir que la gente se mejore lo antes posible de la cirugía abdominal, particularmente de la cirugía intestinal”, explicó Harris.
La alimentación (antes de la evacuación intestinal), así como los analgésicos no narcóticos y la cirugía mínimamente invasiva ayudan a reducir el tiempo en el hospital.
Más recientemente, los estudios sobre mascar chicle han mostrado resultados mezclados.
Aquí, los investigadores estudiaron a 34 pacientes a los que se les había extirpado parte del intestino grueso, bien fuera por cáncer o por divertículos recurrentes. El procedimiento se llama resección del colon sigmoideo.
A la mitad de los participantes se les asignó para que mascaran chicle sin azúcar tres veces al día durante una hora cada vez, comenzando en la mañana siguiente a la cirugía y terminando con la primera evacuación intestinal. La otra mitad del grupo no masticó chicle.
Los pacientes que mascaron chicle permanecieron en el hospital en promedio 4.3 días, en comparación con 6.8 días para el grupo de control. Los que estuvieron en el grupo que masticó chicle también evacuaron gases más pronto (65.4 horas en comparación con 80.2 horas después de la cirugía) y tuvieron su primera evacuación intestinal antes (63.2 horas en comparación con 89.4 horas) que los que no mascaron chicle. Los que estaban en el grupo que mascó chicle también sintieron hambre más pronto (63.5 horas en comparación con 72.8).
Ninguno de los dos grupos experimentó complicaciones de importancia.
Todavía no está claro por que el chicle podría tener un efecto tan saludable, aunque la hipótesis de los investigadores es que masticar estimula los mismos nervios que comer, lo que, a su vez, libera hormonas que activan el tracto gastrointestinal.
"La teoría detrás del artículo es que masticar en realidad estimula un reflejo neuronal y hormonal que ayuda a despertar el intestino", aseguró Harris. "Claramente, la idea es sumamente interesante".
Los autores escribieron que estudios futuros podrían contemplar alternativas al chicle sin azúcar, como el chicle con azúcar, sabores distintos o texturas distintas para determinar si tienen efectos más contundentes.
"El estudio es bonito y lo que voy a terminar sugiriendo a mis pacientes, probablemente, es que mastiquen chicle si quieren", sostuvo Harris. "No me parece que sea la fórmula mágica, pero no hace daño".
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