Las ulceras por presión se definen como toda lesión que se produce en cualquier parte del cuerpo sobre la que se ejerce una presión prolongada sobre un plano duro, independientemente de la posición en la que permanezca la persona.
La presión sobre una
zona del cuerpo, mantenida durante un tiempo prolongado, da lugar a una disminución del riego sanguíneo en esa
zona y por lo tanto una oxigenación deficitaria de los tejidos que la rodean. Los tejidos de nuestro cuerpo, se alimentan del oxigeno y los nutrientes que la sangre transporta; si los tejidos no reciben el oxigeno y los nutrientes necesarios, terminan por gangrenarse, apareciendo en nuestra piel lo que en términos clínicos se denomina escara.
Son diversos los factores de riesgo que intervienen en la aparición de escaras: la edad, la pérdida de sensibilidad, las alteraciones circulatorias etc.., pero me gustaría destacar la inmovilidad, que ya la comentamos en el artículo anterior.
La inmovilidad es uno de los factores de riesgo más importante. En el artículo anterior comentamos sus causas y complicaciones. Una de las complicaciones más importante a destacar, por la incapacidad que produce, es la aparición de escaras ya que no favorece la recuperación de la persona y se ve limitada la calidad de vida.
Sí, se puede prevenir.
A continuación les daremos algunos consejos básicos para evitar su aparición. La observación y exploración de las zonas del cuerpo, dónde se ejerce presión durante un tiempo prolongado, será el método que utilizaremos para asegurarnos que todo marcha bien.
Si observamos un enrojecimiento de la piel de la zona de presión e incluso pérdida de la epidermis, será conveniente ponernos en contacto con nuestro médico.
- Realizaremos cambios posturales frecuentes. Si la persona está encamada se aconseja cambiar la postura cada dos horas durante las 24 horas del día. Si la persona permanece sentada durante largos periodos de tiempo se realizarán con mayor frecuencia, cada 30 minutos.
- La higiene y el cuidado de la piel debe extremarse. Se aconseja el uso de jabones de Ph neutro, el uso de cremas hidratantes para evitar la sequedad de la piel y la aplicación de masajes en la zona para favorecer la circulación. Si la persona presenta incontinencia urinaria o fecal (perdida del control voluntario de los esfínteres) es primordial un tratamiento adecuado y aconsejamos la utilización de protectores de piel de cordero para evitar que los fluidos entren en contacto directo con la piel y evitar también lesiones por fricción.
- Una dieta rica en proteínas, para mejorar los estados carenciales de nutrientes.
- La utilización de protectores locales como patucos o coderas.

Cama compuesta por somier articulado en 4 planos de accionamiento eléctrico, cabecero y piecero en madera de haya.
Láminas centrales con apoyo de dureza variable, mando manual con cable flexible de baja tensión (24Vol). Posibilidad de pila alcalina para emergencias.
Medidas básicas del somier de 190x90cm.
Cuatro ruedas con freno como apoyo al suelo.

Colchón de látex natural, con funda interior de protección y funda exterior de rizo impermeable en una de sus caras y costados, con algodón en la otra cara (1).
Colchón de látex natural, con funda interior de protección y funda exterior acolchada (2).
Colchón de goma espuma articulado con funda (3).
Disponible protector de rizo que protege tanto la
zona de descanso como los cuatro costados.
Colchón antiescaras de aire alternante con compresor. Sus celdas se hinchan y deshinchan alternativamente activando la circulación sanguínea y previniendo la formación de escaras. Fácil limpieza y desinfección.
Dimensiones: 200x86 cm.

Con sus células de 10cm de altura es el cojín ideal para personas que sufren ulceras por presión o tienen riesgo de sufrirlas.
Previene la aparición de escaras.
Procura una perfecta distribución de la presión.
Facilita al máximo la circulación del flujo sanguíneo.
Amortigua al máximo golpes y choques.