Altos niveles de cobre causarían depresión posparto
Reuters a sábado 17 de febrero de 2007
Las mujeres con antecedentes de depresión posparto tienden a tener niveles inusualmente altos de cobre en la sangre, halló un nuevo estudio, lo que sugiere que el mineral influiría en la aparición del trastorno.
Mientras que muchas mujeres sufren un corto período de leve depresión después del parto, alrededor del 15 por ciento padecen depresión posparto severa. Se desconoce por qué algunas mujeres son más vulnerables que otras.
El nuevo estudio sugiere que influiría la regulación corporal de los niveles de cobre, escribieron investigadores en Journal of Trace Elements in Medicine and Biology.
El equipo halló que el nivel de cobre en la sangre era mucho más alto en 78 mujeres con antecedentes de depresión posparto que en aquellas sin el trastorno y en las que habían sufrido depresión no relacionada con el nacimiento de un hijo.
"Esto podría ser el eslabón perdido en el misterio de la depresión posparto", dijo el doctor William J. Walsh, coautor del estudio y director de investigación del Centro de Tratamiento Pfeiffer y el Instituto de Investigación en Salud en Warrenville, Illinois.
El centro se dedica al tratamiento de trastornos del estado de ánimo y del comportamiento mediante el hallazgo y la solución de "desequilibrios bioquímicos" que, según opinan los expertos, son el origen del problema.
En el caso de la depresión posparto, explicó Walsh, la teoría es que algunas mujeres tienen una falla en el sistema que tiene el organismo para eliminar el exceso de cobre.
Durante el embarazo, dijo el especialista, los niveles de cobre de la mujer aumentan a más del doble hasta después del parto.
Pero junto con sus colegas, Walsh sostiene que en las mujeres con depresión posparto esos niveles no se normalizan después del parto. La causa más probable, sospechan los investigadores, es una falla genética en la proteína que regula los niveles de cobre.
Niveles de cobre continuamente altos favorecerían la aparición de la depresión posparto debido a la influencia del metal en la química cerebral, resumió Walsh. El exceso de cobre en el cerebro, indicó, puede alterar el equilibrio de la dopamina y la norepinefrina, dos sustancias químicas que regulan el estado de ánimo.
Para el estudio, Walsh y su colega, el doctor John W. Crayton, analizaron los datos de un grupo de pacientes tratadas en el centro Pfeiffer entre 1990 y el 2002.
Los expertos estudiaron el nivel de cobre en 78 mujeres con depresión posparto previa, en 148 con depresión no posparto y 28 sin antecedentes de depresión.
El nivel de cobre promedio para el grupo con la condición posparto fue de 131 microgramos por decilitro (mcg/dL) de sangre, contra 111 mcg/dL en el grupo con depresión y 106 mcg/dL entre las mujeres sin depresión.
Esas diferencias no prueban que los altos niveles de cobre hayan causado la depresión posparto, indicó Walsh. Pero aclaró que en la experiencia en la clínica, las mujeres con depresión posparto respondieron a la terapia con suplementos que "normalizan" el nivel de cobre en sangre.
No obstante, no existen ensayos clínicos controlados que prueben que ese tratamiento funciona. Ese, dijo Walsh, es el próximo paso en la investigación.
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