Actúan como reductores de la ansiedad y la angustia y a dosis normales no producen sueño. Pueden ser prescritos en todos los estados de ansiedad, como por ejemplo, los enfermos depresivos en los cuales es muy frecuente la ansiedad asociada a la depresión.
En los años 50, aparecieron los primeros tranquilizantes eficaces (meprobamatos) seguidos al poco tiempo por las benzodiacepinas, clordiazepóxido, diacepan, etc. Conocidos comercialmente como Valium, Transilium, Librium, etc. Algunos de éstos medicamentos, además de tranquilizar, ayudan o inducen el sueño.
Algunas personas no toman éstos medicamentos como se debe y los mezclan con alcohol, sin tener en cuenta los peligros que ello conlleva.