La causa exacta del trastorno de pánico se desconoce, aunque la herencia puede jugar un papel en su desarrollo. Los estudios sugieren que si un gemelo idéntico presenta este trastorno, el otro desarrollará el trastorno de pánico en el 40% de las veces. Sin embargo, el trastorno de pánico a menudo ocurre en miembros de la familia que no son parientes consanguíneos
El trastorno de pánico se presenta a menudo el doble en mujeres que en hombres. La persona afectada con frecuencia vive con temor a otro ataque y es posible que no quiera estar sola o alejada de la asistencia médica.
Los síntomas por lo general comienzan antes de los 25 años y aunque el trastorno de pánico se puede presentar en niños, no suele diagnosticarse hasta que la persona es mayor. Las personas con esta afección generalmente se someten a pruebas y exámenes para síntomas relacionados con ataque cardiaco u otras afecciones antes de que se haga el diagnóstico de trastorno de pánico.
Síntomas
Con frecuencia, se presentan cambios extremos en el comportamiento en el hogar, en el trabajo, en el colegio o en la familia. Las personas con este trastorno a menudo sienten preocupación acerca del significado de sus ataques de pánico. De hecho, pueden pensar que van a "enloquecer" o que van a sufrir un ataque cardíaco.
Signos y exámenes
El médico realiza un examen físico, incluyendo exámenes de sangre y una evaluación psiquiátrica. Es necesario descartar trastornos de salud subyacentes antes de poder hacer el diagnóstico del trastorno de pánico.
También es necesario considerar los trastornos relacionados con la drogadicción, dado que algunos pueden simular ataques de pánico. Este problema de adicción puede resultar cuando las personas con ataques de pánico intentan hacerle frente a sus miedos utilizando alcohol o drogas psicoactivas.
Se puede sospechar la presencia de trastornos cardiovasculares, endocrinos, respiratorios y neurológicos, los cuales pueden estar presentes al mismo tiempo que el trastorno de pánico. Los exámenes de diagnóstico específicos que se llevan a cabo varían entre individuos y están basados en los síntomas. Muchas personas con trastorno de pánico acuden primero a buscar tratamiento a la sala de emergencias, porque el ataque de pánico se siente como si estuvieran teniendo un ataque cardíaco. Tratamiento Los medicamentos ansiolíticos, los antidepresivos y la terapia conductista cognitiva (trabajar con el terapeuta) se han usado con éxito para tratar trastornos de pánico. Los medicamentos actúan sobre el sistema nervioso central para reducir la ocurrencia de ansiedad y síntomas asociados.Un tipo común de medicamentos ansiolíticos son las benzodiazepinas, incluyendo aprolazam (Xanax); sin embargo, éstos están asociados con dependencia y adicción. Lo ideal entonces es utilizarlos solamente en forma temporal.
Los medicamentos más utilizados para el trastorno de pánico son un tipo de drogas antidepresivas llamadas ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina) y si esto no ayuda, se puede pensar en la utilización de benzodiazepinas por un período mayor.
Las terapias conductuales que se pueden emplear juntamente con la terapia farmacológica comprenden: técnicas de relajación, imágenes mentales agradables y reestructuración cognitiva (aprender a reconocer y reemplazar los pensamientos que inducen el pánico). La asesoría psicológica y las técnicas de psicoterapia también pueden ser útiles además de los medicamentos.
El ejercicio regular, las horas de sueño adecuado y las comidas programadas a horas regulares pueden ayudar a reducir la frecuencia de los ataques. Igualmente, se debe reducir o suspender el consumo de cafeína y otros estimulantes
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