Algunas enfermedades causan dolor de espalda. Este tipo de dolor es la manifestación en la espalda de una enfermedad general. Por lo tanto no es un "verdadero" dolor de espalda como los que los médicos denominan "patologías mecánicas del raquis" y para tratarlo hay que tratar la enfermedad que lo causa.
Por otra parte, una enfermedad crónica puede aumentar el riesgo de padecer dolor de espalda si conlleva inactividad física y reposo. En la sección "personas sedentarias" se explican los mecanismos por los que esos factores aumentan el riesgo de padecer dolor de espalda y las medidas para prevenirlo. Un enfermo
crónico debe consultar esas medidas con su médico para adaptarlas a su caso específico.
Por tanto, la información de esta sección está dirigida a aquellos que sufren un "verdadero" dolor de espalda.
Cuando duele la espalda, y en oposición a lo que se pensaba antiguamente, es importante mantener el mayor grado de actividad y movilidad que el dolor permita, y evitar el reposo en cama.
En la mayoría de los pacientes, el dolor desaparece en menos de 7 días casi con independencia del tratamiento que se use.
La mayor parte de las veces en las que el dolor dura más, se pueden tratar satisfactoriamente con medicamentos, intervención neurorreflejoterápica, ejercicio, u otros tratamientos no quirúrgicos.
En contra de lo que se creía antiguamente, hoy en día se sabe que la
cirugía está indicada en menos del 1% de los pacientes con dolor de espalda crónico, y sólo debe hacerse cuando hay signos claros que apuntan su necesidad y aseguran un buen pronóstico. En una sección de esta Web se indican todos los tratamientos que existen para las dolencias de la espalda, y en otra las pautas de tratamiento que combinan los que han demostrado científicamente ser eficaces.
Para evitar el dolor de espalda puede ser importante mantener el mayor grado posible de actividad física, hacer ejercicio y seguir normas de higiene postural como las que se indican en esta Web.
Las fuentes más importantes y fiables de información son la historia clínica y la exploración física.
En contra de lo que se creía antiguamente, las radiografías son poco útiles para detectar la causa del dolor de espalda. Sólo cuando la historia clínica y la exploración física sugieren que es necesario, tiene sentido valorar la realización de las siguientes pruebas:
- Radiografías o análisis de sangre para descartar que el dolor se deba a enfermedades generales que se manifiestan en la espalda
- Resonancia magnética. Hay que tener en cuenta que sus resultados no tienen valor por sí mismos. Lo hallado en la imagen debe correlacionarse con la historia clínica y la exploración física (por ejemplo, alrededor del 30% de las personas sanas tiene hernias discales que no dan problemas, y el hecho de verlas en una resonancia magnética puede inducir a prescribir tratamientos inadecuados).
- Pruebas neurofisiológicas. Sirven esencialmente para detectar la existencia de una compresión de las estructuras nerviosas o para hacer su seguimiento.
Antiguamente se creía que el dolor de espalda se debía siempre a alteraciones de la columna vertebral, como las
escoliosis o hernias discales. Hoy en día se sabe que no es así.
El dolor de espalda aparece por un mecanismo neurológico que causa dolor,
inflamación y
contractura muscular. La mayoría de las veces no se sabe qué lo desencadena. En un reducido número de casos el dolor es causado por una alteración orgánica de la columna vertebral, como la hernia discal o la
estenosis espinal, pero habitualmente no es así: La mayoría de las alteraciones de la forma de la columna vertebral son variantes de la normalidad, que no causan ningún problema y que tienen con igual frecuencia las personas con dolor y las personas sanas que no sienten ninguna molestia.
La repetición de esfuerzos en posturas incorrectas o, sobre todo, la falta de una musculatura suficientemente potente y equilibrada pueden ser factores que predisponen para el dolor de espalda. Otros factores que han demostrado aumentar el riesgo de padecer dolor de espalda son, por ejemplo, el miedo a padecerlo y la exposición a vibraciones.