Preparando la piel para el sol
Sara Mekler a miércoles 07 de junio de 2006
Con el verano a la vuelta de la esquina conviene preparar la piel para que pueda resistir mejor las agresiones de los rayos solares y así permitirla adquirir un bonito tono dorado sin quemaduras. Existen muchos alimentos ricos en nutrientes que contribuyen a fortalecer la piel y a favorecer el bronceado
Los rayos ultravioletas aumentan la formación de radicales libres en el organismo, acelerando el envejecimiento cutáneo y aumentando el riesgo de padecer cáncer de piel. Por eso es recomendable consumir una cantidad suficiente de alimentos ricos en antioxidantes para contrarrestar el daño oxidativo infligido a nuestro organismo. Las vitaminas A, C y E, los flavonoides y minerales como el selenio son antioxidantes muy eficaces y se encuentran en muchos alimentos que solemos consumir en verano. También el incremento de beta caroteno (precursor de la vitamina A) en la dieta aumenta no sólo la resistencia de la piel a los rayos solares sino que promueve el bronceado (¡un plus a la hora de ponerse en bañador!).Como ya mencioné en un artículo anterior, es importante que los fumadores no tomen suplementos de beta caroteno porque en sus pulmones tendría un efecto oxidativo no deseable.
La vitamina C, el beta caroteno y los flavonoides se encuentran de forma natural en las hortalizas y las frutas frescas. Es mejor consumirlas crudas o en zumos para que tengan mayor concentración de vitaminas. Las mejores fuentes veraniegas de vitamina C son el fresón, los pimientos, el tomate, los limones, naranjas, kiwis, guayabas, papayas, etc. Alimentos ricos en beta carotenos son los albaricoques, los melocotones, el melón (naranja), la sandía, el mango, la guayaba, las zanahorias, las espinacas. Los flavonoides se encuentran en manzanas, ciruelas, cítricos, lechugas y coles, y particularmente en cebollas moradas y amarillas, semillas de uvas y vino tinto, nueces, zarzamoras, cerezas, tomates, café, té verde y té negro,
romero.
La vitamina A se encuentra en el hígado, la yema de huevo, el pescado graso, la mantequilla, y los quesos. Conviene incluirlos con moderación en una alimentación equilibrada.
La vitamina E se encuentra principalmente en los aceites vegetales como el de girasol ,de maíz, y de soja, en las almendras y en las avellanas.
El selenio se encuentra en los crustáceos, los mariscos y los pescados. También los champiñones, el ajo, la cebolla y los cereales integrales contienen selenio.
Otro factor importante a la hora de ponerse al sol es la hidratación de la piel, desde el interior, y no sólo con cremas. Cuando uno se expone al sol de forma regular, los ácidos grasos que constituyen las membranas de las células cutáneas se ven agredidos y dañados, lo que hace que la piel tenga tendencia a perder su elasticidad y a deshidratarse. Por eso conviene beber abundantemente para que el organismo esté hidratado. Y para hidratar, no hay nada como el agua, ya sea con o sin gas, mineral o de grifo, con sabor pero sin azúcar, al menos litro y medio al día.
También hay que consumir suficientes ácidos grasos, en particular aceites vegetales (monoinsaturados y poliinsaturados) y pescados grasos, ricos en Omega-3. Es suficiente incluir en la dieta una o dos cucharadas soperas de aceite de nuez, de colza, o de soja, y una porción de pescado graso como el salmón, la sardina, el atún (puede ser en lata, añadido a la ensalada), la macarela. Además el aguacate, las nueces y el germen de trigo, completan el aporte necesario de ácidos grasos esenciales. Por últimos, las verduras de hoja verde como las espinacas, los berros y las coles, son ricas en vitaminas y minerales que ayudan a proteger la piel.
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