El tratamiento insuficiente del dolor postoperatorio es una de las causas para que el dolor agudo se convierta en crónico
Agencias a miércoles 01 de noviembre de 2006
El tratamiento insuficiente del dolor postoperatorio provoca sufrimiento innecesario, puede tener consecuencias físicas y psicológicas y es una de las causas principales para que dolor se convierta en crónico, según ha explicado la profesora Margarita Puig, directora del Master en Fisiopatología y Tratamiento del Dolor, la principal actividad docente de la Cátedra del Dolor
Se ha presentado el tercer módulo presencial del Master sobre “Dolor agudo y recurrente”, que una vez más, ha contado con un profesorado nacional e internacional de alto nivel científico. Los profesores participantes han coincidido en recomendar la instauración de protocolos y guías clínicas basadas en la evidencia médica disponible, además de mejorar la formación del personal sanitario y favorecer la investigación clínica y básica en dolor, objetivos que coinciden con los de la Cátedra del Dolor UAB-IMAS-MENARINI.
Al acto de presentación del tercer módulo del Master han intervenido los doctores Margarita Puig, Gilbert J. Grant, profesor de Anestesiología del New York University Medical Center y Narinder Rawal, profesor de Anestesiología y Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Orebro (Suecia). Los expertos han expuesto los conocimientos actuales y los trabajos más recientes sobre el tratamiento del dolor obstétrico y postoperatorio.
El profesor Grant, ha explicado que en los Estados Unidos el dolor postoperatorio a menudo se trata de forma inadecuada, provocando sufrimiento innecesario y la posibilidad de que se desencadenen complicaciones médicas. Una nota positiva es que “desde el año 2001, los profesionales de enfermería de la mayoría de hospitales controlan rutinariamente el nivel de dolor, de la misma forma que se realiza la toma de la presión arterial y las demás constantes vitales”.
Anestésicos locales liposomados
El profesor Grant ha centrado sus investigaciones en el uso de anestésicos locales liposomados. Los anestésicos locales se utilizan por vía espinal (epidural o intradural) y periférica (bloqueos) en la analgesia del trabajo del parto, la intervención cesárea y el tratamiento del dolor postoperatorio. Una limitación importante de los anestésicos locales es su duración relativamente breve, en comparación con la duración del dolor que sufre la paciente. Así pues, con el fin de prolongar la duración de acción de estos fármacos, además de la manipulación de la estructura molecular, existe una técnica que consiste en la inclusión de los anestésicos en liposomas.
Los liposomas son formas farmacéuticas pertenecientes a los denominados "vectores de segunda generación".
Son vesículas microscópicas formadas por un núcleo acuoso central rodeado de una o varias capas bimoleculares de fosfolípidos. Esta estructura compartimental permite que durante el proceso de elaboración los liposomas puedan incorporar diversos principios activos, tanto hidrosolubles como liposolubles. Utilizando liposomas como vectores de distintos fármacos, se ha conseguido reducir la toxicidad, protegerlos frente a la degradación enzimática o química en el organismo, y prolongar los niveles eficaces del fármaco en el lugar de acción.
El doctor Grant ha afirmado que “hasta hoy, hemos demostrado que la encapsulación de los anestésicos locales en liposomas, puede prolongar la analgesia entre cinco y diez veces en modelos animales. En la actualidad estamos evaluando la seguridad de estas preparaciones liposomadas, con el fin que puedan ser utilizadas en humanos. Los resultados preliminares son prometedores y esperamos que tanto los opioides como los anestésicos locales liposomados, puedan ser utilizados clínicamente para disminuir el dolor y el sufrimiento de los pacientes.”
El profesor Grant, especialista en anestesia y analgesia obstétrica, ha hablado también del avance de la anestesia epidural, explicando que "es un mito" que sea peligrosa, ya que presenta muy pocas contraindicaciones y es beneficiosa tanto para la madre como para el feto. Ha destacado además, los buenos resultados de la técnica de Analgesia Epidural Controlada por el Paciente (PCEA, en inglés), que permite que en el caso de la analgesia para el trabajo del parto, la paciente se administre las dosis suficientes para aliviar el dolor, evitando a la vez la administración de dosis excesivas.
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