No hay que confundir, según estamos viendo en estas breves notas, lo que es la orientación sexual con la identidad sexual. La identidad sexual es el vivirse como hombre y mujer y puede tener que ver con la orientación pero no esta determinada por la orientación del deseo. Ambas, orientación e identidad forman parte de la sexualidad, forman parte del sentirse sexuados, pero es la identidad la que se refiere a sentirse hombres o mujeres.
Acerca del sentirse de uno u otro sexo, puede haber también formas más o menos masculinas o femeninas, se es preferentemente hombre o mujer, lo vimos en la diferenciación. En ocasiones el gustar por formas femeninas o masculinas siendo del otro sexo produce dificultades que en ocasiones invitan a ser asumidas sin que por eso pongan en duda la identidad, ya que quizás no deberíamos ser rígidos en cuanto al modelo de masculino y femenino que manejemos.
En el tema de la identidad el conflicto con los modelos que se siguen y a los que creemos que debemos responder es uno de los grandes temas para la reflexión.
En raras ocasiones el problema no reside en la flexibilidad del modelo de masculino o femenino, o en que se viva mejor o peor la propia identidad sexual.
La transexualidad se considera como una proceso en el cual existe una sexuación cerebral femenina pero una sexuación previa embrionaria del otro sexo, por tanto como el cerebro es un
órgano eminentemente dominante se admite que se da el caso de una mujer con cuerpo de hombre por lo que se indica una
cirugía reparadora o de cambio de sexo.
El diagnóstico desde luego debe ser muy riguroso ya que es estos casos son infrecuentes y si hay sin embargo muchas formas de manejar el hecho de ser hombres y mujeres. Generalmente el cambio es a mujer. Se justifica la
cirugía y el proceso tan complejo por el claro diagnóstico y el sufrimiento que supone para el individuo esta situación.