Con este nombre abarcamos las alteraciones de la vascularización cardiaca que generalmente producen un
infarto (muerte del músculo cardiaco) o un
angor (sufrimiento del músculo cardiaco), consistente en un dolor u opresión sobre el corazón; urgencia que se presenta sin previo aviso y que generalmente nosotros mismos debemos tratar hasta obtener ayuda especializada.
Los factores que aumentan el riesgo de padecer un ataque al
corazón son:
- Historia familiar o personal de aterosclerosis u otras enfermedades vasculares.
- Tabaco.
- Alcohol.
- Dieta rica en grasas.
- Sedentarismo.
- Exceso de peso.
- Estrés
- Preocupaciones.
Por ello la mejor prevención estriba en eliminar los factores anteriores:
- Vida organizada,
- dieta variada y balanceada,
- ejercicio suave pero diario,
- evitar tensiones y preocupaciones.
Las revisiones deben comprender, en los pacientes diagnosticados de enfermedad coronaria, los siguientes controles:
- Anamnesis (incidencias habidas desde la última revisión)
- Peso.
- Auscultación pulmonar y cardiaca.
- Tensión arterial.
- Analítica de sangre:
- Colesterol total y HDL
- Glucemia basal
- Urea
- Electrocardiograma.
Su frecuencia vendrá dada por la existencia de alteraciones en revisiones previas, pero se recomienda una revisión cada seis meses como mínimo.
La mejor manera de evitarlos es prevenirlos.
Una vez padecido un ataque al corazón, deberá probablemente tomar medicamentos durante toda la vida para evitar el estrechamiento de las arterias coronarias y la repetición del ataque. Se recomienda no realizar ejercicios extenuantes ni someterse a emociones fuertes que puedan desencadenar un ataque.
Cuando el oxígeno que le llega al corazón es insuficiente para las cubrir las necesidades del mismo, las células musculares cardiacas sufren (angor), pudiendo llegar a morir (infarto). La causa más frecuente es el estrechamiento de las arterias que alimentan el corazón; arterias coronarias, por aterosclerosis.