El número de enfermedades alérgicas ha aumentado en los últimos diez años, con un incremento muy claro en las zonas urbanas industrializadas.
Congestión nasal, tos o picores son los principales síntomas que se detectan en un alérgico. El número de personas que padece alguna enfermedad alérgica es muy elevado, porque vivimos en una sociedad donde prima la lactancia artificial, los alimentos preparados y la contaminación industrial.
El asma y la rinitis son las principales alergias que padece la población infantil, pero hay otras que también afectan a los adultos, como la conocida rinoconjuntivitis alérgica estacional provocada por el polen,
la urticaria</b< como resultado de la ingestión de un determinado alimento, la dermatitis atópica que se inicia en el lactante y suele desaparecer en la adolescencia. Y, por último, <b>el choque anafiláctico, que es el tipo de
alergia más grave, porque puede llevar a la muerte del paciente.
Actualmente hay muchas sustancias que pueden producir alergias, pero las más conocidas son los ácaros del polvo, el polen, los hongos, pelos y plumas de animales, materiales del lugar de trabajo, alimentos, medicamentos, aditivos alimentarios y farmacéuticos, sustancias como el látex y los insectos.
Es importante para los que padecen alergias a estas sustancias que eviten el contacto y procuren llevar una vida sana en ambientes limpios y no contaminados por el humo.
Las pruebas alérgicas no hacen daño Verdad: Hoy en día las pruebas cutáneas se hacen con un tipo de material indoloro.
Hacen muchas pruebas y los resultados no sirven para nada Mentira: Las pruebas permiten conocer las causas de la enfermedad. Si se sabe qué causa la alergia, se puede saber cómo tratarla.
Las enfermedades alérgicas tienen un componente hereditario Verdad: Hay un componente hereditario que permite que pueda haber una respuesta alérgica, pero es imprescindible un componente ambiental que lo desencadene.
Es necesario que todos los pacientes alérgicos se inyecten una vacuna Mentira: El alergólogo es el especialista más cualificado para valorar qué enfermos se pueden beneficiar recibiendo este tratamiento.