La ingesta de antioxidantes procedentes de alimentos y plantas protege a nuestra piel de los efectos del sol
Almudena Cortés, Canal Salud, Madrid a jueves 17 de julio de 2003
Tomar antioxidantes procedentes de alimentos y plantas, como los aceites de borraja y onagra y el té verde, es una de las mejores estrategias para proteger la piel de los rayos ultravioleta del sol.
"Los betacarotenos, las vitaminas A, C y E y los polifenoles del té verde ejercen una acción antioxidante frente a los radicales libres provocados por los rayos ultravioleta del sol", asegura el Dr. del Pino, jefe de dermatología del hospital de la Cruz Roja, en Madrid. El betacaroteno es un precursor de la vitamina A que se encuentra presente en muchas frutas y verduras, como la zanahoria y la calabaza, y produce un doble efecto, por un lado protege la piel al inhibir la acción de los rayos ultravioleta, y por otro, otorga un color similar al bronceado, coloración que en parte se debe a que los rayos son eliminados a través de la piel.
Los radicales libres frente a los que actúan los antioxidantes son moléculas que han perdido un electrón y oxidan las células, con lo que acortan su vida y pueden incluso favorecer su degeneración provocando la aparición de tumores. No es posible evitar su producción, ya que son consecuencia de nuestra respiración celular, pero sí podemos contrarrestar su acción con antioxidantes. Algunas de las plantas que tienen este poder antioxidante son el té verde, del que recientes estudios han destacado su importante acción frente los efectos de la radiación ultravioleta, y los aceites de borraja y onagra, que ayudan a mantener la elasticidad de la epidermis y a prevenir la aparición de arrugas.
Otras medidas de protección que se deben tomar para evitar el efecto nocivo de las radiaciones solares son: no tomar el sol entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde; proteger especialmente la piel de los adolescentes y los niños; buscar la protección de la sombra natural de árboles y edificios; utilizar accesorios como gafas de sol y sombreros anchos que, además de la cara, protejan orejas y cuello; utilizar con frecuencia cremas y lociones protectoras con un factor mínimo 15, resistentes al agua, que hay que aplicar sobre la piel seca 20 o 30 minutos antes de la exposición solar y renovar cada dos horas; consumir una cantidad adecuada de fruta fresca, verduras y cereales con un alto nivel de fibra, y evitar el consumo de tabaco y moderar el de alcohol.
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