La mitad de los pacientes con disfagia son ancianos o tienen alguna enfermedad neurológica
Rocío García, Canal Salud, Madrid a lunes 03 de marzo de 2003
En el III Curso de Nutrición para Médicos de Residencia se ha puesto de manifiesto que la disfagia es una enfermedad que va asociada a la avanzada edad o a enfermedades neurológicas en la mayoría de los casos.
La disfagia es una patología en la que se produce una dificultad o incapacidad para tragar los alimentos. Va generalmente asociada a la edad y a las enfermedades neurológicas. El origen de la disfagia puede ser de carácter anatómico, es decir, la dificultad de tragar los alimentos por la disminución de la luz del esófago; o funcional, que es la alteración en el mecanismo de propulsión del bolo o de protección de la vía respiratoria debido a patologías como la esclerosis múltiple, Parkinson, miopatías diversas o accidente vascular cerebral.
La disfagia trae consigo consecuencias tales como que la persona que la padece deje de comer por miedo al atragantamiento y en consecuencia reciban un bajo aporte de calorías; o que, sobre todo en pacientes de avanzada edad, la sed disminuya, por lo que es más probable que se deshidraten. Esta tendencia a la deshidratación y desnutrición, sobre todo en ancianos, disminuye la capacidad de respuesta frente a las infecciones y hace que mengue su fuerza muscular.
Es fundamental la participación de distintas disciplinas profesionales como un equipo de enfermería, logopedas, dietistas, digestólogos radiólogos y geriatras para abordar con éxito la disfagia.
Una de las estrategias terapeúticas útiles en esta patología consiste en modificar la textura de los alimentos, tanto líquidos como sólidos, a través de soluciones dietéticas tradicionales o mediante preparados de venta en farmacias para facilitar su deglución y dotar al individuo de todos los nutrientes necesarios.
En este sentido, las Unidades de Dietética y Nutrición de los hospitales, facilitan a los pacientes con disfagia recetas que pueden aplicar fácilmente en sus hogares para variar la textura de los alimentos y espesarlos hasta conseguir la consistencia del néctar o el pudding, aptos para el estómago de pacientes disfágicos.
Igualmente existen purés y papillas diseñadas para nutrir adecuadamente a las personas que tienen dificultad para alimentarse. Estos preparados se venden en farmacias, hospitales y residencias.
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