Las personas con obesidad abdominal tienen un riesgo más elevado de padecer enfermedades cardiovasculares
Raquel Huebra, Canal Salud, Madrid a viernes 17 de octubre de 2003
Según expertos en nutrición una reducción de entre el cinco y el diez por ciento del peso inicial supone un gran avance para las personas que padecen obesidad, a la vez que se produce una reducción en el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular.
La obesidad es una enfermedad crónica que además de un tratamiento específico por parte de un especialista en nutrición, requiere un esfuerzo adicional por parte del paciente quien debe seguir una dieta rigurosa y practicar ejercicio físico. En opinión de la doctora Noemí de Villar, del Servicio de Endocrinología de la Clínica La Luz de Madrid "lo importante para tratar la obesidad es cambiar la conducta alimentaria del paciente y enseñarle hábitos saludables". Además la doctora Villar añadió que "lo importante no sólo es perder peso, sino mantener esa pérdida a lo largo del tiempo". Cuando las personas que padecen obesidad o sobrepeso van a iniciar una dieta de adelagazamiento no deben marcarse metas inalcanzables, ya que una reducción entorno al 5-10 por ciento del peso inicial supone una gran mejoría en estos pacientes.
La forma de distribución de la grasa en el cuerpo depende de factores hormonales y genéticos. Así, las formas más comunes de distribución de lípidos en el cuerpo son la androide (conocida comúnmente como forma de manzana) y la ginoide (coloquialmente conocida como forma de pera). La primera se determina con la circunferencia de la cintura y es la que más riesgos presenta para la salud del paciente, ya que se asocia con enfermedades cardiovasculares y crónicas. La doctora Villar afirmó que en las mujeres tras la menopausia la distribución de la grasa es principalmente de tipo androide, siendo esta la que más peligros entraña, dado que además de padecer afecciones cardiovasculares pueden verse afectadas por la diabetes tipo 2, o hipertensión arterial.
Además del ejercicio y la dieta, la obesidad en casos extremos puede tratarse con fármacos. Este tratamiento farmacológico debe ser serio y científicamente contrastado para ayudar a reducir y mantener la perdida de peso a largo plazo, siempre bajo la supervisión del médico para que controle adecuadamente las dosis y el efecto esperado. Actualmente, sólo hay dos fármacos autorizados por el Ministerio de Sanidad Español y la Comunidad Europea que han demostrado ser eficaces y seguros en el tratamiento de esta patología crónica.